Archivo para el mes de septiembre de 2010

Muere Pedro I, tercer rey de Aragón…

27 de septiembre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

En estos días finales de septiembre, pero del año 1104 murió el tercer rey de Aragón, de nombre Pedro I, en el Valle de Arán y sin sucesión pues sus dos hijos –el infante Pedro que casó con una hija del Cid y la infanta Isabel- murieron muy jóvenes un año antes que su padre, seguramente en una epidemia de gripe o algo similar. Su gran hazaña fue la conquista de Huesca, como consecuencia de su triunfo en la batalla de Alcoraz en noviembre del año 1096, y la historia le reconoce su disposición a ayudar a los demás reinos cristianos contra los musulmanes, en especial su colaboración con el Cid Campeador. Durante su reinado, como curiosidad que podemos recordar, Aragón era dueño de una serie de poblaciones de la actual provincia de Castellón, como Oropesa y la misma Castellón.


San Vicente de Paúl

27 de septiembre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

El 27 de septiembre de 1660 murió en Paris el fundador de la Congregación de la Misión, los Misioneros Paúles que iban a aportar esa profunda labor caritativa inspirada por san Vicente de Paúl. Estamos hablando del santo más notable de la Francia del siglo XVII, limosnero real de Luis XIII, sobre cuyo nacimiento hay algunas controversias. Fundamentalmente sobre el lugar de su origen, el lugar en el que vive su pobre familia y en el que él tiene que comenzar a trabajar en el campo como pastor. Hay una serie de biógrafos que que lo hacen nacer en la población oscense de Tamarite de Litera el 24 de abril de 1576, lugar donde tiene una calle a su nombre. Si hablamos de su labor, podemos recordar de está unida a la de santa Luisa Marillac, con la que fundó la Sociedad de las Hijas de la Caridad en 1632, después de que hubiera fundado otra sociedad –en 1625- para que atendiera a las gentes del campo y que se conocieron como los “Sacerdotes de la Misión”.


El Santo Grial y su custodia en el Reino de Aragón

26 de septiembre de 2010     Publicado por Orlando Suárez Cámara    

“Llegará un día que nuestros recuerdos serán nuestra riqueza” (Paul Géraldy)

Dentro de toda la tradición cristiana, una de las reliquias más veneradas ha sido el Santo Grial, el cáliz empleado por Jesucristo para celebrar la Eucaristía en su Última Cena con los Apóstoles, y a través de la cual se tejieron diversas leyendas –durante la Edad Media– que le atribuían propiedades milagrosas, como la capacidad de curar o de proporcionar la inmortalidad, además de convertirlo en instrumento para la contemplación de la Divinidad. Tanto es así que diversas copas han sido reverenciadas como la verdadera pero, sin embargo, la que parece más posible que lo fuera, o al menos no existen argumentos científicos que lo puedan negar, es el Santo Grial que se conserva en la Catedral de Valencia desde el año 1437, tras una breve estancia en Barcelona, pero siendo previamente custodiada durante casi once siglos en la provincia de Huesca, donde llegó procedente de Roma debido a la mediación de San Lorenzo.

El diácono oscense, residente en Roma, ante el peligro que acechaba a los cristianos por la enfervorecida persecución llevada a cabo por el emperador Valeriano, decidió enviar el Santo Grial a su tierra natal, encomendando la misión a San Indalecio, portador también de una carta de San Lorenzo, y ahí, en la ciudad de Huesca, se conservó desde mediados del siglo III (año 258) hasta el año 713. En ese momento, la invasión musulmana estaba llegando a su máxima expansión en España, por lo que el Obispo oscense de la época se refugió en las montañas pirenaicas, llevándose consigo distintas reliquias, entre ellas el Grial.

De este modo, la reliquia llegó al Monasterio de San Juan de la Peña en 1071 para que fuera utilizada en la primera misa, según la liturgia romana, donde permaneció hasta finales del siglo XIV, siendo reverenciada durante todo ese tiempo por los reyes aragoneses y todo el pueblo en general, teniendo constancia de ello mediante un documento conservado en el Archivo de la Corona de Aragón, fechado –tal día como hoy– el 26 de septiembre de 1399, en el que consta que el prior Fray Bernardo hacía entrega del mismo al rey Martín I, “el Humano”, quien deseaba instalarlo en la capilla del Palacio de la Aljafería.

De allí, viajaría a Barcelona, en cuya capilla real se encontraba a la muerte de Martín I, según inventario de septiembre de 1410, donde permaneció hasta 1424, año en que Alfonso V de Aragón lo trasladó al Palacio Real de Valencia, y en 1437 fue entregado en depósito a la catedral de esa ciudad; allí ha permanecido hasta ahora, salvo algún pequeño paréntesis.

Realmente no se puede asegurar que aquella copa fuera el cáliz usado por Jesús, sin embargo los estudios arqueológicos realizados sobre la copa conservada en Valencia atestiguan la antigüedad de la misma, ya que, si bien todos los adornos de joyas y partes como el pie inferior son añadidos hechos en la Edad Media, la copa en sí se trata de una realización datada entre el siglo IV a.C. y I d.C., y ejecutada en Egipto o en Siria, lo cual podría coincidir con el vaso que usara Jesús. Además, la calidad y valor de los adornos medievales nos dicen que durante mucho tiempo fue tenida como una obra reverenciada y muy valiosa, esto es, la tradición de que se trataba del Santo Grial venía de muy antiguo.

En definitiva, los datos históricos y las certificaciones arqueológicas se mezclan con las dudas y lo legendario, todo ello para concebir una de las tradiciones de mayor calado en Aragón: la presencia, durante siglos, del Santo Grial de Cristo en el Monasterio de San Juan de la Peña, donde actualmente se conserva una réplica.


El maestro Virgilio Albiac Bielsa

24 de septiembre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Según explica la Gran Enciclopedia Aragonesa, el 24 de septiembre (?) de 1921 nació en Fabara el pintor Virgilio Albiac Bielsa, el que sería profesor de Pintura y Colorido en la Escuela de Arte de Zaragoza, para acabar convertido en una de las mejores paletas del arte aragonés. Del figurativismo anterior a 1965 pasó a la abstracción de planos geométricos, para acabar plasmando una visión del paisaje aragonés, contemplados desde la dualidad del figurativismo y la abstracción que esquematiza la visión del territorio aragonés. Hoy viernes no cumple 98 años -le falta un mes- aunque queremos felicitar efusivamente por adelantado a este pintor que honra a la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis con su pertenencia. Y digo esto, pues parece que su nacimiento fué en octubre y que sólo vincula a Virgilio Albiac con esta fecha de septiembre su casamiento, porque en este día celebra el aniversario de su boda según me indica su amable y estimada hija.


Antonio Saura Atarés, el pintor oscense…

24 de septiembre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

El 22 de septiembre de 1930 nació en la ciudad de Huesca Antonio Saura Atarés, un niño que acabará escribiendo y pintando como reacción a la tuberculosis que le obligó a aislarse del mundo de los juegos infantiles. Autodidacta, surrealista, amante de la fantasía, construyó un mundo de color y dibujo que fue definiendo en sus estancias en París o en Madrid, donde fundó el grupo de vanguardia El Paso en 1957. Antonio Saura es una de las grandes referencias del arte contemporáneo español y desde luego los aragoneses tenemos obras importantes que podemos admirar continuamente, tanto en la Diputación de Huesca, donde está su mural “Elegía” hecho en 1966, como en la puerta de Gran Casa de Zaragoza, donde se ubica su mural de cerámica, realizado en Alcañíz junto al ceramista Fidel Ferrando. El 22 de julio de 1998, Antonio Saura pasó la frontera de la vida y la muerte, convirtiéndose en una realidad inmaterial que recordamos con admiración. Y eso ocurría en la ciudad de Cuenca, colgado de sus rocas y planeando sobre sus paisajes fantásticos, sueños de niños, escenarios de artistas.


El otoño en Aragón…

22 de septiembre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

El otoño ha doblado la esquina del calendario y ha irrumpido anunciando que estamos de resaca del equinocio, ese que en nuestro hemisferio es ahora y en el hemisferio sur sueña con el mes de marzo. El otoño comienza a caminar rumbo al solsticio de invierno, diciembre con aire navideño, y colorea toda la Naturaleza con colores vivos y relajados, colores que dicen los poetas son signatura de vejez. Desde Oroel, la tierra del Viejo Aragón se resiste a vestirse de amarillo y marrón, los árboles aferran las hojas que se comienzan a secar y por los picos dicen que asoman las nieves.

La vida, en este año del siglo veintiuno, tiene la misma dimensión humana que la del siglo once, acaso sólo los viejos tendidos de la luz nos recuerdan que los fantasmas del otro mundo se quedaron sin trabajo a lo peor por la oferta laboral desinteresada de los fantasmas de este mundo. En todo caso, Oroel en los primeros pasos del otoño de este año del Señor 2010.