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Hemos inaugurado el Museo Diocesano de Zaragoza

21 de marzo de 2011     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Hoy, 21 de marzo del año 2011, el Museo Diocesano de Zaragoza ha abierto sus puertas y ello me llena de satisfacción pues lo hace con un proyecto museístico que he redactado a raíz de la petición que me hizo el recordado ecónomo y canónigo don Luis María Sánchez, con un montaje realizado por el equipo de Boris Micka, buen amigo y Medalla de Oro de la Expo de Sanghai, sobre un edificio magnificamente restaurado y recuperado por Sonsoles y Javier Borobio. En este momento, comienza mi andadura como Director científico de este hermoso proyecto en el que llevaba trabajando desde el año 1992. Por fín, un sueño se ha hecho realidad. Con él contribuimos a poner en las manos de los visitantes el mensaje de la Iglesia, ese encuentro del Evangelio con la sociedad que es creador de Cultura.


Manuel Martín Bueno de Bílbilis

12 de marzo de 2011     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Recientemente asistí en Calatayud al nombramiento del doctor Martín Bueno, catedrático de nuestra querida Universidad de Zaragoza, como Hijo adoptivo de esa ilustre ciudad bilbilitana. Y fue un acto hermoso en el que se hacía justicia con una persona que ha dedicado muchos años de su vida a sacar adelante una excavación, una ciudad que se llama Bilbilis y que es el antecedente de la actual Calatayud. Sabemos muchas cosas con sus trabajo y sus estudios, entre las que podemos recordar que fue, con Augusto, municipio Augusta Bílbilis, que a la llegada de Tiberio se inauguran construcciones como el templo o el foro, que acuñó moneda, y que fue cuna de Marcial, al cual como nació en el mes de marzo estamos recordando en estas fechas. Siglos después de ser una próspera ciudad pasó a la más completa decadencia, subsistiendo algunos grupos de gente en ella durante la época visigoda, pero asentados en los alrededores.


Museo Diocesano de Zaragoza, un apasionante proyecto

20 de febrero de 2011     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Hace unos días, el 27 de enero de 2011, S. E. R. monseñor don Manuel Ureña Pastor, arzobispo de Zaragoza, me concedió el honor de nombrarme Director Científico del Museo Diocesano de Zaragoza, un proyecto apasionante en el que llevamos trabajando algún tiempo y en el que apostamos por dar un nuevo paso en lo que es la configuración del Museo eclesiástico del siglo XXI, planteado con todas las claves que definen este servicio educativo y estético a la comunidad, huyendo de los lamentables montajes que no guardan ni el mínimo respeto para las piezas allí expuestas, entendido como un proyecto en el que reflejar el progreso construido por las comunidades creyentes desde el diálogo Fe-Cultura, gestionado como un instrumento de catequesis, de enseñanza, de propuesta de conceptos claves como la defensa de la dignidad del ser humano creador del arte, creador de la belleza en el esplendor de la liturgia. De todo ello hablaremos en este espacio del palacio, del que os volveré a hablar, restaurado por el Estudio BAU de los arquitectos Sonsoles y Javier Borobio y con el aporte de montaje de Boris Micka, medalla de oro en la exposición de Sanghai.

Esta es una apasionante idea en la que comencé a trabajar hace más de veinte años, que fue el germen de eventos tan singulares e importantes como la exposición “El espejo de nuestra Historia”, que fue una puesta al día del patrimonio diocesano en línea con las Edades del Hombre, con cuyo comisario tuve el placer de trabajar y compartir rayos de diálogo, o “El Pilar es la Columna” que batió todas las marcas de visitantes y se convirtió en una de las exposiciones más premiadas de su momento. Por ello, tengo que dar las gracias a monseñor Ureña que me haya elegido para asumir la dirección científica, de las colecciones, de las investigaciones, de las publicaciones y de la ingente tarea didáctica y pastoral que habremos de llevar a cabo. Todo en bien de la Iglesia diocesana a la que tenemos que servir y de la que todos los creyentes somos deudores, por encima de localismos y apegos materiales que no nos permiten hablar de compartir y de ofrecer, claves de este museo que ponemos en marcha entre todos y con un magnifico equipo, con mosen Mario Gállego Bercero, director y delegado del Patrimonio diocesano, y María Carmen De Miguel Etayo, directora gestora que trabajará por colocar el museo en todos los circuitos en los que deba estar, sin olvidar a Ernesto Meléndez que atiende -y muy bien- algo tan importante como los asuntos económicos.


Ateneo de Zaragoza, propagando cultura desde el siglo XIX

23 de enero de 2011     Publicado por Orlando Suárez Cámara    

“El ser humano tiene el arte y el razonamiento para saber conducirse ” (Aristóteles)

El Ateneo de Zaragoza, presidido en la actualidad por el Excmo Sr. Dr. D. Fernando Solsona Motrel, tiene su origen en el Círculo de los Amigos, sociedad dedicada, por los años 1850-60, a la amena conversación y buen trato de sus socios, y a la lectura de la prensa que, por iniciativa del jacetano Joaquín Gil Berges, se convirtió, tal día como hoy hace 147 años, en la actual estructura que hoy conocemos. Y fue el propio Gil Berges, ministro del gobierno de la II República Española y jurista de reconocido prestigio en toda España, quien lo presidió por primera vez, mientras Pedro Salvador y Mestres hacía las veces de secretario de la sociedad.

Al marchar Gil Berges a Madrid, el Ateneo desapareció y, a su regreso, reapareció convertido ya en Ateneo Científico, Literario y Artístico de Zaragoza, con domicilio sucesivo en las calles Santa Cruz, 8; Coso, 116; Cinegio, 3; San Andrés, 12; y, actualmente, San Voto, 9; pero siempre muy vinculado a la Diputación Provincial y al Centro Mercantil, Industrial y Agrícola, con el que sigue manteniendo un convenio de comunidad de socios, biblioteca y locales.

El Ateneo nunca ha tenido filiación política ni religiosa; sólo se propuso, desde sus inicios, propagar la cultura y el gusto por las bellas artes, mediante conferencias, certámenes poéticos, conmemoraciones, juegos florales, y la institución de unas enseñanzas elementales, que luego fueron suprimidas cuando otros centros las cubrieron con mayor eficacia. A día de hoy, denominado ya sólo Ateneo de Zaragoza, con una masa social de 325 socios, reduce su actividad a «la exposición y la divulgación, oral y escrita, de las ciencias, las letras y las artes», tal y como consta en su reglamento (1967).

Las tres secciones iniciales (Ciencias Naturales, Ciencias Morales y Políticas, y Literatura) se convirtieron en diez: Centro Mercantil, Jurídica, Política, Literaria, Médica, Religiosa, Filosófica, Sociológica, Historia e, incluso, Tauromaquia. Está iniciada otra de Cine Amateur y un grupo de Amigos del Ateneo. Además, de él dependen las tertulias «Miguel Labordeta», de Literatura y Poesía; «Félix de Azara», de Historia de la Ciencia; «Luis Galve», de música; «Martincho», de Tauromaquia; «Pedro Cubero», de Viajes, y «Latassa», de Bibliografía. Y todo se llevaba a cabo, dado el número de asociados, mediante subvenciones ministeriales y municipales, que casi nunca han menoscabado la libertad de los ateneístas, aunque ello no siempre fuera fácil de lograr; y es fruto del firme amor que por la cultura y por sus convecinos ha demostrado ese grupo tan reducido de intelectuales ciudadanos.

Realmente, es la tribuna más popular de la ciudad, y de ella se ha dicho que ha sido siempre palenque de la verdad y de la justicia, casa y sede de la libertad, y a ella han acudido cuantos en Zaragoza han tenido algo que decir. Algunos ‘ateneístas’ fueron Rafael Pamplona, Ram de Víu, Juan Moneva, el conde de la Viñaza, Mariano Baselga, Gascón y Marín, Eduardo Ibarra, Hilarión Gimeno, Bruno Solano, Félix Cerrada, Galo Ponte, los Royo Villanova, Genaro Poza, Borobio Ojeda, etc. Y por sus cursos han desfilado las figuras nacionales más señeras: «Clarín», Zorrilla, Benavente, Marañón, de la Cierva, Gil Robles, Camón Aznar, Laín Entralgo, Miguel Delibes o Ramón J. Sender, entre otros, sin distinción de credos, pero con exigencia de alta calidad, motivo por el que no hay escritor de valía, poeta ni político, que no haya hecho oír su voz en él.


Forges y los almogávares

22 de enero de 2011     Publicado por Domingo Buesa Conde    


Plácido Domingo, setenta años en el escenario de la vida

21 de enero de 2011     Publicado por Orlando Suárez Cámara    

“Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna tan portentosa como el hombre… Sólo la muerte no ha consegido evitar” (Sófocles)

Hoy celebramos el setenta aniversario del nacimiento de José Plácido Domingo Embil, pues hay que recordar también el apellido de su madre (la gran artista Josefa Embil), el más grande tenor de todos los tiempos (yo siempre digo que “Miguel Fleta aparte”…) según la revista BBC Music Magazine. Y lo estamos celebrando a lo grande, con una gala de homenaje en el Teatro Real de Madrid, en la que están participando grandísimas figuras del mundo lírico, y presidida por S.M. la Reina Doña Sofía y el propio homenajeado al que, de pequeño y familiarmente, le apodaban ‘El Granado’ por cantar –desde muy chico– la canción ‘Granada’ de Agustín Lara.

Don Plácido, pues se merece tal tratamiento como el que más, nació, para orgullo de todos los españoles, en la madrileña calle Ibiza, en 1941, pero se crió en México por el traslado de sus padres, Plácido Domingo y Pepita Embil, para continuar en aquellas tierras con las giras que tenían programadas y a las que, por motivos personales (su familia), renunció mi abuelo, el gran barítono Luis Cámara, pese a su amistad y sus años de trabajo con ambos. Una fantástica relación familiar que es todo un placer, la misma sensación que tengo cuando me recuerdan la agradable coincidencia que tanto Plácido como yo comenzamos cantando lo mismo y con los mismos años de edad, la aragonesa zarzuela Gigantes y Cabezudos

Desde aquel debut en 1961 como tenor, pues se inició con la tesitura de barítono, en el Teatro María Teresa Montoya (Ciudad de Monterrey), cantando el Alfredo de La Traviata, hasta ayer mismo, que interpretó Ifigenia en Táuride en el Real, la carrera de Plácido Domingo ha recorrido 130 papeles, siempre magníficos, siempre elegante y grandiosamente interpretados, abarcando desde papeles creados por Donizetti y Verdi a Wagner y Strauss.

Pero, además, también se ha caracterizado por dedicar parte de su tiempo a acercar la lírica y el bel canto a la sociedad, aprovechando eventos mundiales, como los mundiales de fútbol de 1990 (Italia), 1994 (Estados Unidos) y 1998 (Francia), compartiendo cartel con sus dos inseparables amigos, José Carreras y Luciano Pavarotti (D.E.P.), en el espectáculo Los 3 Tenores; así como a aportar su grano de arena en su gran pasión, el Real Madrid C.F., a cuyo himno del Centenario (1902-2002) tuvo la satisfacción de poner voz, y que interpretó bajo la lluvia (doy fe húmeda de ello) en el césped del estadio Santiago Bernabéu el mismo día que se cumplían los 100 años (6 de marzo de 2002). Y, por supuesto, es también un gran filántropo, pues ha ayudado a los necesitados en diferentes partes del mundo, como en catástrofes naturales, ya sea en terremotos o huracanes.

Este día, el 21 de enero, que pueden ir apuntando en sus calendarios, será sin duda fiesta nacional en, esperemos, mucho tiempo, porque lo que este señor ha ofrecido al mundo nadie será capaz de devolvérselo. Y, como muestra, este vídeo con el que quiero finalizar este artículo, en el que canta el dueto de Los pescadores de perlas (Bizet) con el sensacional barítono Sherrill Milnes, no sin antes gritar a los cuatro vientos: ¡¡FELIZ DÍA, PLÁCIDO!!