Recientemente asistí en Calatayud al nombramiento del doctor Martín Bueno, catedrático de nuestra querida Universidad de Zaragoza, como Hijo adoptivo de esa ilustre ciudad bilbilitana. Y fue un acto hermoso en el que se hacía justicia con una persona que ha dedicado muchos años de su vida a sacar adelante una excavación, una ciudad que se llama Bilbilis y que es el antecedente de la actual Calatayud. Sabemos muchas cosas con sus trabajo y sus estudios, entre las que podemos recordar que fue, con Augusto, municipio Augusta Bílbilis, que a la llegada de Tiberio se inauguran construcciones como el templo o el foro, que acuñó moneda, y que fue cuna de Marcial, al cual como nació en el mes de marzo estamos recordando en estas fechas. Siglos después de ser una próspera ciudad pasó a la más completa decadencia, subsistiendo algunos grupos de gente en ella durante la época visigoda, pero asentados en los alrededores.
Seguimos en el mes de Marzo y hablando de Marcial ahora nos toca recordar solamente uno de los Epigramas, el 103, que dedicó a ensalzar esas tierras en las que buscó la paz, la tranquilidad y el sosiego de las gentes, Marco Valerio…
Oídme, compatriotas de Bílbilis Augusta.
cuya áspera colina con rápida corriente
el Jalón ciñe: ¿No llena vuestro orgullo
la fama alegre de este paisano que es poeta?
¡Yo soy para vosotros honor, prestigio y gloria!
No debe más Verona, su patria al gran Catulo,
ni menos a ella misma le hubiere apetecido
que yo nativo fuera de allí, para ser suyo
El 1 de marzo del año 40 dicen los historiadores del mundo romano que nació Marco Valerio Marcial, cuyo mote puede recordar el hecho de haber nacido en marzo, en el mes Martius de los romanos a los que laceró sin piedad. Este hombre triunfó en Roma, se hizo miles de enemigos, y al final buscó la paz de ese paisaje de la ciudad de Bílbilis, en la que nació. En Hispania se acogió a la generosidad de una Marcela, su protectora, que le dio cobijo en unas fincas del Jalón, cuya amenidad canta, así como la de sus productos hortícolas y la tranquilidad de la vida campesina, pero siempre en una fortísima añoranza de la Roma cosmopolita. Este es uno de los personajes claves de estas tierras que luego formarán Aragón, muchos siglos después.