Querid@s amig@s, quiero brindaros un fragmento del espectáculo que realicé en el Teatro Principal los días 19 y 20 de Julio, titulado “Raquel Meller una mujer una artista“, en el que podéis ver la narración de Conchita de Castro y la obertura de la orquesta “Raquel Meller”, dirigida por el maestro Sergio Marqueta:
Corita Viamonte presenta una demanda por ‘Águila Roja’
Por Adriana Oliveros | El Periódico de Aragón
MUCHAS SIMILITUDES
Es verdad que también hay datos que separan ambas historias. Para empezar, la serie está ambientada en la España del siglo XVII. El cuento de Corita, en un país imaginario –llamado Pkeslin, aunque los nombres de los personajes sean muy castellanos– pero más o menos en la misma época. Pero también hay unas cuantas similitudes entre la producción de Globomedia para TVE y el relato de la cupletista. En uno de los documentos que Corita ha recopilado para esta demanda de conciliación, resume parte del argumento como el relato sobre “un enmascarado al que llamaban Águila Roja, que defendía a los pobres y luchaba con su espada”, que pretende vengar un asesinato y cuya identidad solo se descubre al final de la obra. En su caso, el espadachín enmascarado sí conoce su origen real (aunque no lo comparta con el resto del mundo). Solo lo hará en uno de los últimos cuadros, al decirle al Rey: “Cuando nací, me pusisteis esta medallita, que aún guardo”. Lo que resulta incontestable, tal y como refleja la documentación de la SGAE, es que Corita Viamonte registró el 8 de octubre de 1963 una obra titulada Águila Roja (El espadachín enmascarado), con el número 2.839.269. Una creación literaria sobre la que también existen notificaciones del Ministerio de Información y Turismo (del que dependía la censura), que autorizó para “todos los públicos” esta “comedia infantil” prevista para estrenarse el 1 de mayo de ese año. “Lo presenté en el Jardín de Invierno, en la calle Moret-”, recuerda Corita. “Incluso el diario Amanecer se hizo eco de la noticia”. “Yo solo digo que yo escribí un cuento que se titulaba así y que, presuntamente, hay algunas coincidencias”, añade. “Ahora todo está pendiente de un acto de conciliación y de la documentación que ya se ha remitido al juzgado de Primera Instancia número 71 de Madrid”. La demanda quiere demostrar que, “además de similitudes menores, ambas obras coinciden en título, personaje principal, y trama general”.ADAPTACIÓN SIN PERMISO
Además, el texto dice que “la creación de la demandante es una obrita de teatro escrita por una niña y para ser representada ante otros niños”, mientras que la serie sería “una transformación de la obra teatral para el medio televisivo”. Adaptación para la que la productora demandada “no ha pedido permiso”. Ahora, Corita y sus abogados piden que Globomedia haga constar en los créditos de la serie, la película o cualquier producto derivado de la obra (ya se está pensando en un cómic) que “están basados en una idea original de Corita Viamonte López”. También piden un “10% de los beneficios que ha generado o genere la serie y la película, y un 5% de los generados por otros productos derivados”. Una cifra importante si se tiene en cuenta que los seguidores del Águila televisiva se cuentan por millones.
