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La vergonzosa claudicación de universitarios de Zaragoza

3 de diciembre de 2009     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Recorriendo el complejo mundo de Internet, en busca de noticias sobre la celebración del aniversario de la recuperación del Gran Teatro del Liceo de Barcelona, acto que ha tenido lugar hoy día 2 de diciembre de 2009, nos encontramos con que van a hacerse diversas retrasmisiones de la ópera de Giuseppe Verdi, Il Trovatore, estrenada en 1853. Y vemos que en el campus universitario de Murcia, acompañada de una conferencia del zaragozano doctor Álvaro Zaldivar, se hace publicidad de dicha ópera con un exquisito trato para la historia y hablando de la historia aragonesa y de sus personajes. Y eso que es así en otros ámbitos de otras universidades españolas, incluso en las páginas oficiales de Televisión, no lo es en una página de la Biblioteca María Moliner en la que anuncia la retrasmisión de la ópera, acto organizado por el Área de actividades Culturales de la Universidad de Zaragoza.

Y es de absoluta vergüenza leer el texto que incluyen los responsables o quienes sean los autores de esta actividad en nuestra Universidad, cuando explicando la ópera dicen que “La acción se sitúa en la España del siglo XV, durante la Guerra Civil (1413) que enfrentó al conde Jaime de Urgel, pretendiente a la Corona catalana-aragonesa a la muerte de Martín el Humano, y a Fernando de Antequera, de la rama de los Trastámara, que fue nombrado rey por el Compromiso de Caspe (1412)”. Es lamentable que unos señores al servicio de nuestra Universidad y de los aragoneses, no sepan discernir lo que toda la sociedad aragonesa acaba de denunciar, incluidos los catedráticos y profesores de nuestra Universidad competentes en la materia. Sólo queda pedir que sean respetuosos con la historia aragonesa, con los aragoneses y con lo que opinan los responsables científicos de la Universidad de Zaragoza. Pero, a fecha de hoy, es ciertamente lamentable.


¡La Corona de Aragón existe incluso en sus documentos!

2 de diciembre de 2009     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Estamos viviendo un tiempo en el que es necesario que los hombres y mujeres de Aragón asumamos nuestras obligaciones, tanto de cara a hacer posible el futuro (construyendo el progreso y apostando por el mañana de nuestros hijos), como comprometiéndonos en la defensa de nuestra historia. Es conveniente que, cuando nos empleamos en construir desarrollo, evitemos que nadie utilice nuestro pasado en beneficio de no se sabe qué, en realidad: en contra nuestra. Y este es el momento en el que nos toca defender un concepto muy importante para entender Aragón. Me refiero a la Corona de Aragón, un concepto que habla de entendimiento, de universalidad y de respeto. Me refiero a una monarquía que supo sumar para hacer más fácil el futuro, a un modo de hacer política que se desarrollaba sobre tres ideas claves: compromiso con la Historia como garante de la paz, compromiso con el hombre y la mujer como instrumentos de desarrollo y compromiso con la convivencia como valor supremo.

Y esta Corona de Aragón, que algunos catalanes quieren derrumbar para generar una entelequia denominada Corona catalana-aragonesa, es algo que es muy fácil de defender pero que es necesario defender. Yo podría aportar cientos de razones que nos hablan de que existió la Corona de Aragón, una federación de estados gobernados por los reyes coronados en Zaragoza. Y, además, lo podemos hacer con tres referencias claves que les propongo como motivo de reflexión:

      1º. Todos los documentos generados por los reyes de Aragón están custodiados en un archivo muy importante que nuestros reyes quisieron crear en Barcelona, y que siempre se ha llamado Archivo de la Corona de Aragón. Que nunca se ha llamado Archivo de la Corona catalana-aragonesa y eso que estaba en Barcelona.

      2º. Cuando se reunieron todos los presidentes de los Parlamentos autonómicos en Zaragoza, en julio del año 2000, acordaron la conveniencia de “profundizar en todos aquellos aspectos que comparten tanto los que se derivan de un pasado histórico y cultural común, ligado a la antigua Corona de Aragón, como aquellos que puedan contribuir a configurar, en el futuro, unas mejores relaciones de convivencia y desarrollo cultural, social y económico entre las personas y los pueblos respectivos…”. Lo han podido leer bien, se habla de Corona de Aragón y uno de los que lo firma es el presidente del Parlament de Catalunya.

      3º. Bajo la dirección del cap del Server d´Estudis de Caixa de Catalunya, se realizó este estudio “Aprosimació a l´anàlisi de les relacions econnòmiques entre Aragó, Illes Balears, Catalunya i Comunitat Valenciana, ámbit de l´antiga Corona D´Aragó”. No hay más que decir, en todo caso recordar que dicen que “L’informe següent pretén analitzar les característiques més significatives de les relacions comercials entre les regions de l’antiga Corona d’Aragó…” Y qué tozudos son los responsables catalanes cuando hablan de Corona de Aragón y no de Corona catalana-aragonesa.

Podríamos ampliar al máximo estas citas de documentos y realidades oficiales, nacidas en el seno de la Comunidad catalana, en las que se habla expresamente de Corona de Aragón, de Corona d´Aragó. Por eso, podemos sacra como conclusión primera que pudiera ser que sólo hablaran de corona catalana-aragonesa los más radicales y, tal vez, los más incultos.


¿De dónde proceden los ciudadanos de Cataluña?

1 de diciembre de 2009     Publicado por Orlando Suárez Cámara    

“¡Hermanos! Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad” (Máximo Décimo Meridio, Gladiator)

El pasado día 28 de noviembre –a colación con la comparecencia del consejero de Cultura de la Generalitat de Cataluña, Joan Tresserras, para explicar el estudio de los restos de Pedro III, que estuvo plagada de errores y manipulaciones, perfilando una visión torcida de la realidad histórica–, un ciudadano de Zaragoza publicó una carta en El Periódico de Aragón que venía a decir que “los catalanes no son españoles, son franceses, proceden del sur de Francia, de la Occitania y son los primeros charnegos en llegar a Cataluña”, amén de datos históricos que acompañaban a esta frase, y que pueden leer clicando en la imagen de la derecha.

Por ello, hoy me gustaría ampliar la información que aportaba D. Isidoro Berdié, autor de dicha carta, sin la necesidad de aportar, porque no lo creo ni justo ni necesario, opinión personal alguna sino, más bien, referencias históricas que pueden aclarar más aún esta cuestión, pues ya se sabe que los diarios de papel tienen una limitación obvia, y que no es otra que el espacio.

Así, y resumiendo mucho la Historia, en los siglos VIII y IX, los Carolingios (el linaje de reyes francos que gobernaron Europa Occidental entre los siglos VIII y X, y cuyo nombre deriva de su fundador, el mayordomo de palacio y vencedor de la batalla de Poitiers, Carlos Martel) decidieron hacerse con el control de los territorios al sur de los Pirineos como consecuencia del fracaso de la expedición que hiciera Carlos I el Grande (Carlomagno) a Zaragoza en el año 778, cuando los embajadores musulmanes de Zaragoza le ofrecieron tomar posesión de la ciudad a cambio de su ayuda militar contra los musulmanes cordobeses, liderados por Abderramán I.

El fracaso de Carlomagno en Zaragoza, que tuvo miedo del poderoso ejercito franco –por lo que no abrió sus puertas–, se debió a que la ciudad no cayó con la rapidez que el rey de los francos (desde el año 768 d.C.) pensaba; incluso, se encontró ante la batalla más difícil que enfrentara en toda su carrera y, temiendo una derrota, decidió retirarse y regresar a casa. Así, como Carlomagno no podía confiar en los musulmanes ni en los vascones, a quienes se había enfrentado durante su conquista de Pamplona, abandonó apresuradamente la península por el Paso de Roncesvalles, ante la llegada del invierno y las nieves, cuando ocurrió uno de los eventos más famosos de todo su reinado: la Batalla de Roncesvalles, que arrojó varios famosos muertos, entre los que se encontraban el senescal Eggihard, el conde del palacio Anselmo y el prefecto de la Marca de Bretaña, Roldán, posterior inspiración del Cantar de Roldán (Chanson de Roland), el famoso cantar de gesta francés.

Este hecho encolerizó a la Dinastía Carolingia y decidieron controlar el territorio enviando a condes y jefes militares a establecer colonias en dicha zona. De esta manera, y he aquí la clave de la cuestión planteada, los condes establecieron condados y así nacieron los condados catalanes y el de Aragón, por lo que las personas que vivían allí, los que obedecían (la clase baja/media) –pues los mandones y los frailes eran francos (la alta sociedad)–, eran la vieja población hispano visigoda que ocupaba esas tierras.

Muy posteriormente, en el siglo XII, gracias al apoyo mostrado a Ramiro II de Aragón en contra de los castellanos, éste le ofreció a Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, a su hija Petronila –de un año de edad– en matrimonio, quien –tras el fallecimiento de su marido– abdicó en favor de Alfonso II el Casto en documento fechado el 18 de julio de 1164. La boda, hecho por el que los condados catalanes se unieron a Aragón, se celebró en Lérida mucho más tarde, en el mes de agosto de 1150, depositando Ramiro II en su yerno (el 13 de noviembre de 1137) el reino pero no la dignidad real, firmando éste en adelante como Conde de Barcelona y Príncipe de Aragón.

Creo que la cuestión ha quedado bastante clara pero, no obstante, para eso es un blog, para dialogar a través de los comentarios (el foro de cada artículo). Y, por si fuera poco, Domingo Buesa y un servidor hemos creado un grupo en Facebook, denominado Plaza de la Corona de Aragón, para defender los derechos de una tierra que requiere del apoyo de todos, excepto de la clase política (por lo que podemos comprobar cada día…), poniendo a la Historia en su sitio.