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La fiesta de Nuestra Señora del Pilar

12 de octubre de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

http://www.soydearagon.com/wp-content/uploads/2010/10/imagen_virgen_pilar.jpgHoy es el día del Pilar, el día en el que los aragoneses celebramos el día de Nuestra Señora del Pilar, esa Virgen que acompaña nuestro caminar diario y que ilumina nuestras esperanzas. Hoy vamos caminando todos, unos por las calles de Zaragoza y otros por el sentimiento a través de las calles del mundo, hacia su casa convertida en Basílica para los cuatro continentes. Y lo hacemos con nuestras limitaciones, con nuestros dolores y nuestras ilusiones. Niños, mayores, todos, vamos caminando hacia ese templo en el que nos encontramos y nos sentimos un pueblo unido, seguro, bendecido por Dios.

Hoy todos nos vestimos con nuestras mejores galas, unos de aragoneses de siempre y otros también de aragoneses de siempre, para explicar al mundo que esta Virgen es algo más que una imagen, que esta Virgen es nuestra razón, nuestra ilusión, nuestra compañera en este camino del día a día… María del Pilar, sobre esa Columna que nos guía día y noche –como dice la inscripción en bronce que está en la plaza- es el eje sobre el que hemos construido Aragón, sobre el que construimos nuestro futuro, sobre el que nos construimos como personas abiertas al mundo, dispuestas a construir el mañana, empeñadas en mejorar el mundo.

Hoy, doce de octubre, fiesta de nuestra Madre, somos más aragoneses que nunca, más universales que nunca, más humanos que nunca. Hoy doce de octubre sabemos que esta tierra cuenta con la “Madona del Pilar”, como le gustaba decir a Machado, y que como decía Luis Buñuel “la Virgen del Pilar, patrona de España, es una de las dos más grandes vírgenes españolas. La otra, por supuesto es la de Guadalupe, que por cierto a mí me parece que es de una categoría muy inferior” a la del Pilar. Ya lo había escrito Goya cuando dijo aquello de que a él, en 1780, en su casa no necesitaba “muchos muebles, pues me parece que con una estampa de Nuestra Señora del Pilar, una mesa, cinco sillas, una sartén, una bota y un tiple y asador y candil todo lo demás es superfluo”.

Hoy, doce de octubre, vamos a entregar las flores de esta tierra a nuestra Madre María del Pilar, y con ellas nuestra oración, nuestras peticiones, nuestras gratitudes, nuestro amor de hijos. Porque, como ya escribieron los hermanos Álvarez Quintero, sólo conseguirás saber lo que es el amor…

“…cuando aprendas a rezar
como reza Zaragoza
a la Virgen del Pilar.”

Felicidades a las que lleváis el nombre de Nuestra Señora, felicidades a los que os sentís aragoneses, felicidades a todos los que estáis empeñados en construir el futuro desde la cercanía y sin ambición, felicidades a los que nos sentimos vinculados a esa Columna que –a través de los siglos- ha mantenido vivo el recuerdo de que María de Nazaret, años antes de su muerte, estuvo en carne mortal en esta ciudad de Zaragoza que se convertiría en la ciudad de María por excelencia. Y que esta felicidad que nos inunda nos lleve al espacio mágico y espiritual del Santo Templo del Pilar, porque como decía el Premio Nobel don Jacinto Benavente “El Pilar de Zaragoza es el símbolo de todos los ideales que son alma de un pueblo”. Por los siglos de los siglos. Amén.


Fotografías para Iglesia de Santiago

25 de julio de 2010     Publicado por Domingo Buesa Conde    

Hoy, festividad del Patrón de España, en la iglesia zaragozana de Santiago la misa ha tenido una solemnidad mayor, pues allí estaban acompañando con sus sones y su colorido los hombres y mujeres del Centro Gallego de Zaragoza, que han querido celebrar -una vez más- su festividad en un espacio dedicado al santo apóstol compostelano, motor de Europa y cuyo camino construyó civilizaciones y reinos. Y al final de esa misa, celebrada por el Vicario General del arzobispado don Julián Ruiz, hemos asistido a un acto entrañable en el que el párroco ha presentado la publicación que se ha hecho sobre “La iglesia de Santiago”, construida sobre el trabajo de casi una veintena de fotografos que dirigidos por José Antonio Duce han captado las mil secuencias del ayer perdidas en el espacio infinito de un templo barroco de la categoría de este que nos ocupa.

Y en ese libro, junto al responsable de la cofradia y a mosen Pascual Martínez, he tenido el honor de colaborar -invitado por el párroco mosen José Antonio Usán- escribiendo un epílogo en el que me planteo algo que cada vez me preocupa más: no hay que quedarse sólo en el describir, hay que pasar al comprender y al sentir, a recuperar las razones por las que nuestros antepasados hicieron estas iglesias de esta manera y no de otra. He intentado cumplir lo que decía la escritura de la misa de la fiesta del apóstol: “creí y hablé”, he intentado plantearme un recorrido emocional por este espacio sacro que va desde esa puerta, frontera con el cielo como dice el Génesis, hasta el mismo altar que es centro del misterio, el punto de conexión con el cielo. Los caminos que nos llevan desde el mundo (desde esa calle en la que vivimos diariamente) hasta el santuario (el ábside que centra nuestras miradas) van trazando naves que recuerdan la nave del diluvio que navega en el infortunio, siempre salvada por ser la Palabra de Dios. La Cúpula nos llama a caminar hacia el altar, a través de esa luz que inunda el espacio, de esa luz que nos recuerda a los Salmos cuando nos dicen “Él nos ilumina”. En el lado del Evangelio, en la nave que encontramos entrando a la derecha, los constructores de este antiguo templo de san Ildefonso nos proponen un itinerario de Conversión que parte del agua del baptisterio y que camina hacia el altar. Y la nave del Evangelio nos habla de María, nos invita a desandar el camino pero seguros de que lo hacemos en la confianza de María de Nazaret, que nos acompaña hacia el mundo de todos los días… Y siempre, peregrinando como es propio del pueblo de Dios, andando este espacio de encuentro con Dios, andando en un tiempo sagrado que nos mejora y nos reconstruye como seres humanos capaces de amar, de comprender, de perdonar, de ayudar… de vivir con el Evangelio.


¡Feliz día de San Jorge! ¡Feliz día de Aragón!

23 de abril de 2010     Publicado por Orlando Suárez Cámara    

“La adversidad no puede con el hombre valiente” (Lucio Anneo Séneca)

Hoy es un día especial para los aragoneses, puesto que celebramos la festividad de San Jorge, al igual que el Día de Aragón como todos los 23 de abril desde 1.461, año en que fue declarado como festivo para todo el reino, por medio de las Cortes que se oficiaban en la localidad zaragozana de Calatayud, siendo el texto –con el cual acordaron los diputados dicha festividad– el siguiente: “E assimesmo ordenamos que la fiesta del glorioso Martyr Señor Sant Jorge, que caye a XXIII dias de Abril, sia en el dito Regno inviolable é perpetuamente guardada, observada, e celebrada solemnement, bien assi como los dias del Domingo é otras fiestas mandadas guardar”.

Cuenta la leyenda que la figura de San Jorge, pese a que muchos investigadores eclesiásticos hayan demostrado que nunca existió, es la de un soldado que nació en las tierras turcas de Capadocia, que mató a un dragón en tierras Libias que atacaba a diestro y siniestro al reino de un pueblo que decidió que, para evitar los ataques, entregarían a una persona cada día para ser devorada por el dragón y así evitar daños mayores. Así, cada día se hacía un sorteo y se enviaba a dicha persona a la cueva del dragón. Un día del sorteo salió el nombre de la princesa, la cual fue voluntariamente, aunque muchos se ofrecieron en su lugar. Fue caminando hasta la guarida del dragón y, cuando éste la iba a devorar, apareció San Jorge, quien mató al dragón clavándole la espada en el corazón, de cuya sangre que fluyó nació una rosa, y la rescató.

Y, pese a esas investigaciones que niegan su existencia, es necesario recordar que dichas leyendas vinculan a San Jorge con la batalla de Alcoraz, que tuvo lugar en las cercanías de Huesca en el año 1.096, en la que el ejército aragonés asediaba la ciudad, dirigido por el rey Sancho Ramírez, desde el campamento establecido en el cerro. Esa batalla, que permitió la conquista de Huesca, quedó trabada cuando llegaron las tropas musulmanas desde Zaragoza, perdiendo la vida el rey, pero, con la llegada de San Jorge sobre un corcel blanco y con una cruz roja en su escudo –esa cruz que aparece en el escudo histórico de Aragón–, los cristianos ganaron aquella batalla, tras la que se rindió la ciudad al rey Pedro I.

Así lo escribió Diego de Aínsa en “La batalla de Alcoraz” (1.619): “…invocando al Rey el auxilio de Dios nuestro señor, apareció el glorioso cavallero y martir S. George, con armas blancas y resplandecientes, en un muy poderosos cavallo enjaeçado con paramentos plateados, con un cavallero en las ancas, y ambos a dos con Cruces rojas en los pechos y escudos, divisa de todos los que en aquel tiempo defendían y conquistavan la tierra Santa, que aora es la Cruz y habito de los cavalleros de Montesa.

Y haziendo la señal al cavallero que se apeasse, començaron a combatir ambos a dos tan fuerte y denodadamente contra los Moros, dandoles tan mortales golpes, el uno a pie, y el otro a cavallo: que abriendo carrera por do quiera que yuan, recogían y acaudillavan los Christianos. El cavallero que traxo el santo martir, dize la historia de S. Iuan de la Peña alegada por Çurita, que era Aleman, al qual en aquel día y hora peleaba en Antiochia con los demas cruzados, mataron los moros el cavallo, y lo rodearon para matarle; y a este punto le apareció el gloriosos S. George, sin que el buen cavallero Aleman entendiese ni supiese quien era … y ayudole a subir en las ancas de su cavallo, y sacole de su batalla, y subitamente lo transporto a Aragón, al lugar donde era la batalla del Rey don Pedro con los Moros, y señalole que se apeasee y peleasse….

Espantaronse los enemigos de la fe viendo aquellos dos cavalleros cruçados, el uno a pie, y el otro a cavallo: y como Dios les perseguía empeçaron de huyr quien mas podía. Por el contrario los Christianos, aunque se maravillaron viendo la nueva divisa de la Cruz: pero en ser Cruz se alegraron, y cobraron esfuerço hiriendo en los Moros: y assi los arrancaron del campo y acabaron de vencer”.

¡¡FELIZ DÍA DE SAN JORGE!! ¡¡FELIZ DÍA DE ARAGÓN!!