Nacido el 20 de septiembre de 1777 este zaragozano, compositor y maestro de capilla de la Seo, fue uno de los grandes compositores de esa España que le tocó vivir el drama de la invasión napoleónica y además enfrentarse al conflicto entre absolutistas y liberales. Manifestarse cercano a los liberales, contrario al antiguo régimen, le granjeó la enemistad de todos los suyos y el padecer como le negaban las plazas que optaba por oposición. Al final, amargado y machacado por canónigos como los de Oviedo, en 1828 lograba que lo nombraran primer organista del templo compostelano. La salud de Cuéllar se resintió naturalmente de todos estos penosos acontecimientos y, por otra parte, el clima de Galicia no convenía a su temperamento sanguíneo.
Amargado, desilusionado, envejecido, terminó melancólicamente sus días en la ciudad del Apóstol, falleciendo prematuramente a la edad de cincuenta y cinco años. Lo más chistoso de todo es que fue perseguido por la misma monarquía que le nombró en 1815 músico honorario de la Real Cámara. Ver para creer…
Hoy es viernes 3 de septiembre y tal día como hoy, en 1412, el rey Fernando de Antequera se acercó a la Seo zaragozana para jurar los fueros aragoneses, tal y como lo hacían los reyes de Aragón en la catedral principal y cabeza de todo el amplio estado de la Corona de Aragón. Cuando entra en la catedral aragonesa apenas lleva tres meses de rey de Aragón, puesto que lo han proclamado como tal los representantes reunidos en el Compromiso de Caspe, en junio de 1412, cuando el príncipe castellano –nacido en tierras de Medina del Campo en Valladolid- tenía 33 años de edad. Se abría una nueva etapa en la historia aragonesa y se estrenaba dinastía -la de los Trastamara- con un rey que aportaría a la gran historia a su nieto: Fernando el Católico.